Conoce esta gran leyenda sobre la formación del río Mololoa y los cerros de Sangangüey y San Juan.

Cuenta la leyenda que hace muchos siglos, antes de la llegada de los españoles, nuestro Valle de Matatipac estaba habitado por diferentes pueblos bajo el liderazgo del rey Trigomil.

Leyenda del cerro de San Juan
Cerro de San Juan

El rey Trigomil tenía una hermosa hija llamada Mololoa. Ella era constantemente visitada por hombres para conocerla, pero sabía que sus motivos eran intentar seducirla para poder casarse con ella.

Sabedora de esos motivos, Mololoa le pidió a su padre que le dejara elegir a su prometido. Pasó el tiempo y conoció a Tepetl, con quien hablaba todas las tardes y con quién había decidido contraería matrimonio.

Un día, un guerrero de fuerte presencia se presentó al rey Trigomil. Se llamaba Sangangüey y pidió ver a la princesa, cosa que el rey le concedió.

Cuando Mololoa se enteró de los motivos del guerrero, le explicó que no podía responder a sus sentimientos y que no aceptaría los regalos que le ofrecía. Sangangüey le dijo a la princesa que sería su esposa, incluso en contra de su voluntad, aunque tuviera que matar por ello.

leyenda del sangangüey
Cerro de Sangangüey

Cuando se enteró de que Tepetl se casaría con la princesa, Sangangüey se puso furioso y secuestró a Mololoa. Tepetl partió inmediatamente para encontrar a su amada y derrotar al terrible guerrero Sangangüey. Libraron una feroz batalla cuerpo a cuerpo por el amor de Mololoa.

La rabia de Sangangüey era tal que sacaba humo por los ojos y fuego por la boca. Tepetl esquivó hábilmente los golpes y, con astuta inteligencia, comenzó a lanzar pequeñas piedras a su atacante hasta cubrirlo por completo. El fuego de la boca de Sangangüey derritió las piedras y quedó atrapado en una gran montaña compacta.

Sangangüey hizo un último intento para evitar que los dos amantes se encontraran y con una gran bocanada de fuego alcanzó a Tepetl y lo fundió en las rocas que forman lo que hoy conocemos como el cerro de San Juan.

Nota: está claro que los españoles cambiaron de nombre al cerro de Tepetl por cerro de San Juan.

Mientras observaba esta tragedia, la princesa Mololoa comenzó a llorar y sus lágrimas formaron una fina gota de agua que, sin embargo, al seguir llorando, se convirtió gradualmente en un río de agua cristalina que cruzó todo el valle de Matatipac hasta desembocar en las caudalosas aguas del río Santiago.

Leyenda del río Mololoa
Río Mololoa

¿Sabías que el cerro de San Juan y el Sangangüey son volcanes?

Hoy, todos los habitantes del Valle de Matatipac ven a sus rivales enemigos transformados en el volcán Sangangüey y el cerro San Juan, y a la bella princesa Mololoa, que sigue llorando, transformada en el río que hoy lleva su nombre.

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